Producción

Apple decidida a entrar en VOD y TV web: contenido y continente

Apple y sus inicios

Es un rumor desde hace años, pero ahora parece que va en serio: Apple pondrá en marcha su televisión web el próximo otoño. Así lo asegura el Wall Street Journal y lo corrobora el acuerdo que la HBO ha alcanzado con el fabricante tecnológico estadounidense.

Si así sucede, hay múltiples razones por las que tiene todo a favor para convertirse en un actor principal del sector como ya hizo anteriormente con la distribución de música: capacidad de innovación, cientos de millones de potenciales clientes, experiencia en la distribución de contenidos digitales, buena posición para negociar los derechos de los contenidos y tesorería.

Pero todo apunta a que también quieren ofrecer video bajo demanda, con lo que se metería en el negocio de, entre otros, Netflix o Amazon en Estados Unidos y Wuaki, Movistar TV o Yomvi en España. Incluso hay quien dice que quizás produzca contenido propio a la vista del éxito que han obtenido otras plataformas web.

Lo interesante no es que Apple entre en un nuevo negocio, lo interesante es que se trata de una empresa que utiliza la innovación para distinguirse de sus competidores y crear nuevos estándares de uso. Saben cómo ganarse al cliente no solo por el producto en sí, sino por lo que hace que sus productos sean más atractivos: diseño, simplicidad, comodidad, eficacia, calidad, etc.

A esto hay que añadir que Apple es probablemente la empresa más avanzada en lo que se refiere a software de video profesional, codecs de compresión y transmisión, programación y diseño de hardware informático.

Es por esto que a partir de otoño podría haber un cambio crucial en el VOD y la televisión web: que el continente sea tan importante como el contenido.

Watch Out Cable Companies, Apple Is Coming for You with Its Own TV Streaming Service – NFS
Apple Plans Web TV Service in Fall – WSJ
Apple web TV podría ser realidad este otoño – Planeta Red

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El 16 de julio estrenamos De Pontis: la nueva sitcom para nuevos tiempos

Cartel de la sitcom De Pontis

Cartel de la sitcom De Pontis

Desde hace años sabemos que Internet será el lugar al que tendremos que acudir para ver contenidos de ficción. Pero también desde hace años nos preguntamos cómo gestionar esta nueva realidad. Así hemos llegado a 2014 y los productores seguimos sin saber cómo hacer ficción para Internet de una manera sostenible.

Parece que sólo empresas estadounidenses, bien posicionadas y con un poderoso respaldo institucional y económico, han encontrado la solución. Su estrategia no es nueva, pero como funciona, repiten: invertir cientos de millones de dólares en sus proyectos para dejar K.O. a los productores medianos y pequeños que no pueden seguir semejante ritmo. De este modo las grandes productoras del sector audiovisual conseguirán ser más poderosas aún, mientras que las compañías medianas y pequeñas irán desapareciendo.

Afortunadamente, este modelo de negocio de pensamiento único basado en los super-presupuestos no ha acaparado todo Internet. Hay lugar para modelos alternativos más económicos que quizás sean viables. Partiendo de esta idea hemos creado De Pontis: un proyecto integrador que puede funcionar tanto en Internet como en los medios tradicionales, con un presupuesto ajustado, una buena historia y una mezcla de varios sistemas de distribución.

De Pontis es una serie cómica, una sitcom de la que hemos producido tres capítulos y en la que hacemos una lectura de la actualidad a través de una guarnición fronteriza de la época de los Césares. La hemos creado adaptándonos a Internet porque, al igual que cuando llegó la fotografía la pintura se adaptó, o cuando llegó la televisión el cine se adaptó, con Internet debemos adaptarnos nosotros también.

Pero, sobre todo, hemos querido hacer una serie divertida sobre los vicios y defectos que la humanidad arrastra desde sus orígenes. Un tema del que se pueden escribir capítulos y capítulos…, pero que así sea ya dependerá del público y de Internet.

Francia tiembla ante la llegada de Netflix

Pierrot le fou

Netflix está preparando su llegada a Francia, primer productor audiovisual europeo, y sus reuniones con el gobierno y diversos actores del sector no han hecho más que crear dudas e inquietud.

Los franceses quieren que la empresa estadounidense respete las reglas nacionales que tan bien les funcionan y que implican cuotas para el cine francés, cuotas para el cine europeo, reparto de beneficios con el cine nacional y pago de impuestos en Francia, entre otras. A todo esto Netflix responde con una sonrisa amable que parece decir: “os entendemos y apreciamos, pero no nos vamos a instalar en Paris, nos vamos a Luxemburgo”. Si así fuera, las cosas se pondrían complicadas para el sector audiovisual francés ante un nuevo competidor en su propia casa.

Netflix, que ya cuenta con más de 33 millones de abonados en todo el mundo, está llamado a convertirse en el Google del entretenimiento audiovisual. Ya es el principal actor de la distribución de video por internet en todos los mercados en los que está presente y, si tenemos en cuenta que Internet se convertirá en pocos años en el principal medio de distribución de contenido de ficción, podemos llegar a la conclusión de que tendrá en sus manos los sectores audiovisuales locales además del mundial.

Es evidente que el objetivo de Netflix es global y esto implica distribuir y producir contenidos que gusten en todo el mundo. Este tipo de producciones las saben hacer mejor que nadie los estadounidenses y aquí es donde surge la pregunta: ¿y qué pasa entonces con los productores franceses? La respuesta parece evidente: los productos locales, ya sean franceses, españoles o alemanes, se convertirán en minoritarios en sus propios mercados al igual que los valores y la cultura que transmiten.

Ante este panorama hay dos posibilidades, que plataformas locales hagan frente a Netflix o que los gobiernos metan mano con la ley. En Francia es demasiado tarde para lanzar una plataforma, así que recurrirán a la legislación si Bruselas se lo permite.

¿Y en España? Hasta ahora Netflix había tenido miedo a nuestro sector audiovisual: poca costumbre de pago por consumir contenido, un sector en retroceso, precios demasiado altos de los derechos, conexiones poco preparadas, demasiados actores y las consideradas descargas ilegales. Pero las cosas están cambiando en pocos años: concentración y desaparición de canales de TDT, reducción de las subvenciones, mejora de las conexiones a Internet, cierre de multitud de productoras, reducción de la oferta audiovisual, baja afluencia en los cines  y por último la nueva ley de Propiedad Intelectual que pone en bandeja de plata el sector audiovisual español a Netflix.

En pocas palabras, si el gigante francés tiembla con la llegada de Netflix, que se prepara el sector Español.

Netflix quiere entrar en Francia desde Luxemburgo

Francia se prepara para la llegada de Netflix

El “low cost” no mata, puede ser vida

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Estimado Luis Martínez, escribo estas líneas para decirte con todo respeto que el “low cost” no mata, más bien lo contrario. El “low cost” es un bebé que acaba de nacer y que con el tiempo podría hacerse grande y llamarse “nuevo cine independiente”, o como quiera que se le denomine el día que sea adulto.

El “low cost” en la aviación permite a muchas familias no perder el contacto y a muchos empresarios comenzar nuevas aventuras. El “low cost” hace posible que mucha gente llame por teléfono sin tener que comer arroz todos los días. El “low cost” proporciona un techo a muchos viajeros que, por cualquier razón, se encuentran fuera de su ciudad. El “low cost” sirve para que muchas parejas de enamorados con pocos recursos puedan visitar Paris y muchos jóvenes se hagan adultos cruzando fronteras. Si el “low cost” aporta todo esto, ¿por qué no pensar que también puede ser algo valioso para el cine?

Hablas del cine “low cost” como si fuera una maldición o una enfermedad que es necesario curar. Pero en realidad es una trampilla que quedó abierta por la que pueden entrar en el bunker de la industria cinematográfica nuevas ideas, nuevos creadores y nuevos modelos económicos. El cine “low cost”, dada la situación actual, es una oportunidad que en España deberíamos aprovechar antes de que lo hagan otros. Sólo necesitamos hacerlo rentable porque “low cost” no significa miseria, si no ajustar los costes para adaptarnos a la demanda.

Si así lo hacemos, el “low cost” podría ser el origen de un nuevo cine español que nazca libre de la cruz negra que carga a sus espaldas en la actualidad. Podría ser una nueva corriente de cineastas que se hagan un hueco en el panorama internacional. Podría ser una nueva oportunidad para llegar a nuevos mercados y ganar nuevos premios. Podría ser una escuela de cine para todos aquellos que llevan este arte en la sangre tal y como lo fue para grandes cineastas cuyos humildes orígenes parecen hoy olvidados.

Pero sobre todo el “low cost cinematográfico” necesita de vuestro apoyo porque no tener dinero, no tener padrinos y no tener subvenciones no quiere decir que no sea bueno, creativo, original, interesante o enriquecedor. Que sea barato no significa que no sea cultura.

Atentamente,

Pedro Rodrigo

Articulo de opinión sobre el “low cost” de Luis Martínez